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Reseñas

García Liendo, Javier (2017). El intelectual y la cultura de masas. Argumentos latinoamericanos en torno a Ángel Rama y José María Arguedas. West Lafayette, Indiana: Purdue University Press.

Eduardo Huaytán Martínez1,2
https://orcid.org/0000-0002-5476-3420

1Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Lima, Perú Contacto: ehuaytanm@unmsm.edu.pe

2Universidad San Ignacio de Loyola, Lima, Perú


¿Cuál es vínculo entre intelectual y cultura de masas en Latinoamérica? ¿Cómo se relacionaron Ángel Rama y José María Arguedas con las nacientes industrias culturales latinoamericanas de las décadas de 1950 a 1970? ¿Qué relación existe entre libros y lectores populares rioplatenses, y entre migrantes y discos de vinilo en el área andina en la segunda mitad del siglo XX? Estas son algunas preguntas que guían el recorrido de El intelectual y la cultura de masas. Argumentos latinoamericanos en torno a Ángel Rama y José María Arguedas de Javier García Liendo.

Rama y Arguedas son dos pensadores capitales en el espacio cultural de América Latina del siglo XX. El reconocimiento del trabajo de ambos crece con el tiempo y múltiples aproximaciones, sobre todo en el caso del segundo, hacen difícil la tarea de proponer una aproximación innovadora sobre sus vigorosos legados. Sin embargo, Javier García Liendo logra sortear dicho reto a través de un trabajo sumamente original. El investigador parte de una pregunta que irá estructurando el libro: ¿qué hacían Arguedas y Rama cuando no estaban escribiendo, durante esos pasajes de vida que han resultado insignificantes para el análisis textual? Esta pregunta se resuelve a lo largo de cinco capítulos: el primero revisa y contextualiza el concepto de cultura de masas en Latinoamericana; los apartados segundo y tercero están dedicados al trabajo editorial de Rama y una lectura de La ciudad letrada puesta en contexto con aquella empresa; finalmente, los dos últimos capítulos son dedicados a Arguedas y su trabajo estatal de conservación, reivindicación y promoción de la historia oral, el folclore y la música andina.

En "Cultura de masas: capitalismo, producción y comunicación", García Liendo reflexiona sobre la recepción del fenómeno de culturas de masas en América Latina durante la década de 1960 y 1970. La hipótesis central propone que los intelectuales de izquierda entendieron la cultura de masas como ajena. Esta era identificada como la cultura de los Estados Unidos, por tanto, distante a los problemas sociales, políticos y culturales que les era de su interés y los debates

sobre lo nacional y lo latinoamericano. A su vez, tanto los seguidores del modelo de la revolución cubana como los programas desarrollistas norteamericanos no repararon en la avasalladora migración interna. Este fenómeno sería crucial en el desarrollo de una cultura de masas: "las dinámicas productivas y comunicativas de los espacios culturales son rápidamente impactadas por la mercantilización e industrialización, así como por la irrupción de públicos masivos y la mediación de la tecnología de registro y reproducción" (p. 18). Rama y Arguedas intervendrán sobre este complejo espacio entre capitalismo y cultura: "movilizan una continua reflexión sobre los efectos de la urbanización y la migración, así como sobre la creciente mercantilización e industrialización de las culturas con las que trabajan" (p. 27). Además, ambos intelectuales mostrarán otras formas de experimentar el impacto del capitalismo y la tecnología sobre la cultura: "el modo y la intensidad con que la cultura impresa y la cultura indígena, consideran ambas como lugares de resistencia a la cultura de masas, son atravesadas por las mismas dinámicas y productivas y comunicativas" (p. 27).

"Cultura de la imprenta como cultura de masas alternativa: las prácticas editoriales de Rama" es el segundo capítulo. Para García Liendo, Rama problematiza la falta de una literatura uruguaya que se entendiera como proceso social y material de comunicación, capaz de relacionar a los autores y el público. Los únicos referentes que se vislumbraban eran la gauchesca, décadas antes, y el policial norteamericano en aquellos años. El interés de Rama es crear un espacio, primero en el Uruguay, y luego en Latinoamérica, para la cultura de la imprenta; es decir, relaciones entre productores y públicos que se sostengan por las editoriales y sean guiadas por los participantes y definen una cultura autónoma. En otras palabras, lo que Rama buscaba era que "la cultura de la imprenta latinoamericana pueda funcionar, material y simbólicamente, como lo estaba haciendo la cultura de masas" (p. 31). Para esta tarea, Rama introduce el libro de bolsillo y la distribución en quioscos de periódicos. Piensa en un lector popular que sea alcanzado por la industrialización de la cultura de la imprenta. Otro modo de intervención fue a través de una enciclopedia por entregas. Desde esta, Rama busca reescribir la historia e incluir aquellos pasajes y personajes silenciados, a su vez establece un diálogo entre la cultura uruguaya y la cultura latinoamericana: "contribuye a formar una imagen de la cultura de la imprenta como un espacio cultural capaz de poner en contacto a múltiples y heterogéneas experiencias y relatos sociales" (p. 58).

En el tercer capítulo, "Rama y el ciclo popular de la cultura de la imprenta", García Liendo vuelve al clásico libro póstumo La ciudad letrada, y en menor medida a Rubén Darío y el modernismo, para vincular las ideas esbozadas en estos textos con la práctica activa de Rama en el mundo de la imprenta. García Liendo recupera algunas ideas centrales de La ciudad letrada que son llevadas a la acción por el intelectual uruguayo:

El espacio de la cultura de la imprenta se ha impuesto como aquel que monopoliza la construcción de la hegemonía […], quien quiera hacerle frente y organizar una contrahegemonía tiene que introducirse en ese espacio: ‘Todo intento de rebatir, desafiar o vencer la imposición de la escritura, pasa obligatoriamente por ella’ (52)" (p. 70)

García Liendo rescata el gran cambio causado por el modernismo, el fin de la cultura de élites de raigambre colonial y su sustitución por un atisbo de cultura de masas. Esta última fue entendida por Rama, pensando en la experiencia neoyorquina de Martí, como aquella dinámica de "Públicos masivos, cultura industrial y mercantil, anonimato, espectáculo" (p. 75). Este ciclo popular de la cultura de la imprenta, acuñado así por el pensador uruguayo, se inicia durante el periodo de 1870-1920 y muestra su crisis hacia 1973. Se caracterizó por la cantidad y heterogeneidad sociocultural de los productores y la expansión de públicos igual de heterogéneos. Una importante conclusión que alcanza García Liendo es que "[…] a diferencia de la ciudad letrada, donde ‘lo popular’ se definía dominantemente en la oralidad, en el ciclo popular se intensifican las formas de articulación de lo popular en el espacio de la escritura" (p. 79).

Los dos últimos capítulos son dedicados al trabajo de gestión cultural de José María Arguedas. En "Migración y cultura de la imprenta en el Perú de Arguedas", García Liendo inicia destacando la influencia de la empresa editorial de José Carlos Mariátegui. La revista Amauta, por él dirigida, fue intensamente distribuida en las provincias peruanas creando un circuito de lectura fuera de Lima. Para García Liendo: "Amauta estaba organizada desde un tratamiento socialista de la información y la cultura, cuyo fin último era la conformación de un bloque político cultural" (p. 108). A partir de esta experiencia: "Arguedas ve en esa revista el modelo para imaginar la construcción de un espacio cultural" (p. 109). Luego, García Liendo analiza el trabajo de recopilación de folclore que emprende Arguedas con Canto Kechwa, en un inicio como profesor escolar en Sicuani (Cusco) y después desde los diferentes puestos de gestión cultural que asumió en el Estado. De un lado, introducir el folclore en la escuela es "una forma de politizar la cultura popular, cuestionando las atribuciones de valor dominantes" (p. 110). Por otro lado, es "una mirada cultural que permite repensar la historia oficial del Estado-nación" (p. 111). Además, este trabajo le da la posibilidad a Arguedas de postular la existencia de una literatura oral en el Perú: "eje sobre el cual sería posible el diálogo material de la oralidad y la escritura" (p. 118). García Liendo concluye que esta empresa pone a Arguedas en una encrucijada de pérdidas y ganancias. La transformación de la oralidad primaria en "literatura oral" hace que aquella se desvincule de su situación productiva original; sin embargo, se logra superar la separación colonial al politizar la cultura oral y mostrarla como una tradición socialmente mayoritaria y capaz de adaptarse a cambios históricos intensos.

En el último capítulo, "Arguedas y una cultura chola", García Liendo problematiza la respuesta de Arguedas a los cambios que experimenta la cultura musical andina en el contexto de las migraciones masivas y la cultura de masas. Inicia revisando la primera experiencia entre cultura y capitalismo que percibe Arguedas en la "industrialización" del retablo artesanal. El escritor andahuaylino, en algunos casos, valora positivamente esta transformación, pues permite al retablista acceder a públicos amplios y dar nuevos significados a las funciones culturales y políticas de sus trabajos sin caer por entero en las exigencias de los nuevos públicos. Entrando al tema musical, García Liendo ve una equivalencia entre las chicherías andinas —restaurantes urbanos marginales amenizados con chicha y música— y la experiencia que se está viviendo en los coliseos limeños —espacios para la música provinciana ampliamente visitados por los migrantes—: "Al igual que en las chicherías, la práctica cultural central de los coliseos es la música; en estos espacios confluyen distintas tradiciones musicales, ya no sólo de la sierra sino también de otras regiones como la selva y la costa" (p. 136). Arguedas visita los coliseos y desde su trabajo como agente cultural estatal se encarga de hacer un registro de los músicos y géneros que se tocan en esos lugares: "Grabar es una práctica que se vuelve obsesiva para Arguedas" (p. 139). Además, en 1949, Arguedas, en alianza con una casa discográfica, graba los primeros discos de música tradicional de los Andes; se produce, así, la transformación de lo folclórico en popular. No obstante, Arguedas cree necesario evitar una "corrupción" de la cultura musical andina a manos de la mercantilización. Nuevamente se genera una tensión entre cultura y capitalismo. Para García Liendo el saldo tendría mucho de positivo: "la alianza entre cultura musical andina y cultura de masas podría constituir un medio para superar el racismo de origen colonial que persistía en el espacio nacional" (p. 153).

Concluyendo, El intelectual y la cultura de masas. Argumentos latinoamericanos en torno a Ángel Rama y José María Arguedas de Javier García Liendo ofrece una importante aproximación sobre el in between entre cultura y capitalismo que Ángel Rama y José María Arguedas enfrentaron en sus titánicas tareas de gestión cultural, sobre esas duras transacciones entre prácticas capitalistas para mercantilizar objetos culturales y pensar nuevos imaginarios para la nación peruana, uruguaya y latinoamericana. Mención adicional merece el trabajo poco usual dentro de los estudios literarios que el libro de García Liendo nos ofrece. El crítico va más allá del habitual análisis textual de las políticas de la representación para abarcar el fenómeno de la producción y recepción de productos culturales. A partir de un arduo trabajo de archivo y entrevistas, García Liendo lee la cultura como un sistema de triangulaciones comunicativas entre emisorescreadores, receptores-públicos y gestores-agentes en un contexto de tensión entre capitalismo y cultura irresuelto hasta la actualidad.

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